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La lluvia de abril no saca al Vinalopó y la Vega Baja de la prealerta por sequía

26 de abril de 2002

La provincia recogió los cuatro primeros meses de 2001 el doble de agua que este año. Los agricultores confían en tener asegurados dos riegos de cara al verano.
Las lluvias de principios de abril han ahorrado un riego a los campos de la provincia y han resultado ser muy beneficiosas en otros aspectos. Así, han contribuido a lavar la tierra de sales. Sin embargo, no han solucionado los problemas hídricos de la provincia, que en los cuatro primeros meses del año ha recogido la mitad de agua que llovió entre enero y abril del año pasado. De hecho, el campo de Alicante, el Vinalopó y la Vega Baja se mantienen aún bajo una coyuntura de prealerta de sequía.
Siendo buenas las últimas lluvias, los datos muestran otra cara. La provincia ha tenido el inicio de año más seco desde 1990. De enero a abril de 2001 se recogieron 145 litros por metro cuadrado, mientras que de enero a abril de este año sólo alcanzan los 73,2 litros por metro cuadrado. La situación sería catastrófica si, tras un enero y febrero tan secos, no hubiera llovido en abril.
Además, según la información facilitada por el director del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante (UA), el profesor Jorge Olcina, la segunda quincena de abril está siendo más seca que el año pasado.
El reparto de la pluviometría viene siendo desigual entre las comarcas alicantinas. La Vega Baja, el Camp d’Elx, L’Alacantí y el Vinalopó siguen estando necesitados de agua, mientras que las últimas precipitaciones alejan todo peligro, de cara al verano, en el norte y el interior de la provincia.
En las comarcas necesitadas, aún no están asegurados todos los suministros en los regadíos, a pesar de que las últimas lluvias han llegado en una “época fundamental” para el crecimiento de los cultivos y qué, además, ha permitido retrasar el primer riego procedente de remanentes hídricos hasta, como mínimo, mediados de mayo, según Olcina.
Los agricultores muestran su satisfacción por el beneficio de las lluvias de primeros de abril, ya que también cayó agua en las cabeceras del Segura, lo que mitiga nuevamente el riesgo de sequía. Ernest Blasco, responsable de Acción Sindical de La Unió de Llauradors-Coag en Alicante, considera que con las últimas lluvias “hay un par de riegos garantizados para el verano”.

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